Orígenes africanos de la Administración

Durante miles de años en la Antigüedad clásica el Imperio Egipcio fue la potencia dominante en el Mediterráneo, mucho más avanzada tecnológica y culturalmente que los pueblos vecinos. La figura del escriba es fundamental para entender esta superioridad: era una profesión creada específicamente para ayudar a manejar la complejidad del sistema económico. Los escribas eran capaces de resolver los más complicados retos de gestión del Imperio.

Los antecedentes de la industria de Management Consulting suelen explicarse en relación con la de auditoría, que tiene sus raíces en la ingeniería industrial y la ciencia contable estadounidenses de la segunda mitad del siglo XIX. La práctica de contratar los servicios de consultores para optimizar el desempeño de las grandes corporaciones empresariales se establece cuando el taylorismo (método de organización industrial postulado por Frederick Winslow Taylor, economista e ingeniero estadounidense) revoluciona el enfoque de la gestión a principios del siglo XX con su estudio científico del trabajo. Pero las funciones que los ingenieros y consultores iban a desempeñar en la sociedad no eran nuevas. Examinar el origen histórico de la disciplina de Administración en Occidente nos conduce hasta el gran desarrollo que tuvo en el Antiguo Egipto. Su influencia civilizatoria revolucionó para siempre la difusión del conocimiento a través de los fenicios, intermediarios que abrieron un mercado internacional de papiros egipcios.

Los antiguos griegos describían a los egipcios como sus maestros. Durante miles de años, el Imperio Egipcio había tenido una hegemonía incuestionable entre los pueblos del Mediterráneo gracias a su superioridad organizativa. Encontramos invariablemente la figura del escriba en todas las esferas de actividad importantes (granjas, talleres, ejército, templos o departamentos administrativos). Sus capacidades para leer y escribir eran sólo un aspecto de una profesión que era considerada un privilegio sólo al servicio de la clase dirigente y de los dioses. Eran consejeros del emperador, de los dignatarios y de los sacerdotes. Los escribas eran poderosos y respetados, de manera que los altos funcionarios egipcios a menudo elegían ser representados en una humilde pose de escriba en las estatuas. Era un cuerpo profesional capacitado para el pensamiento analítico, la planificación, las matemáticas, la crónica histórica, la comunicación institucional y la toma de decisiones de gestión.

En la sociedad más avanzada de la Antigüedad surgió la necesidad de escribas que ayudasen a manejar la complejidad del Estado en la organización de cada vez mayores proyectos. Para los escribas, la suya era la más gloriosa de las profesiones puesto que organizaban la monumental construcción, inscripciones y jeroglíficos, la producción, la logística, las unidades del ejército y las políticas fiscales. Un escriba de elevado rango se podía convertir en una de las personalidades más poderosas e influyentes del Imperio, y hasta en la primera autoridad del Estado después del faraón. Acceder a la profesión de escriba era muy complicado y primero era necesario costear unos estudios en la escuela de escribas, no al alcance de cualquiera.

Las grandes consultoras crecieron durante el siglo XX reclutando en las mejores universidades y escuelas de negocios de los Estados Unidos y Europa. En sus periodos de apogeo durante el siglo XX, los líderes de la industria de la consultoría consideraban también que su trabajo era el mejor del mundo. Eran los arquitectos de la globalización empresarial. Tenían asignaciones de gran prestigio como organizar la expansión de las compañías multinacionales, asesorar en la creación de la NASA, reorganizar la Casa Blanca y la Administración Federal de los Estados Unidos, reconstruir la Europa corporativa tras la Segunda Guerra Mundial, o guiar la transición de Rusia hacia una economía de mercado tras la caída de la URSS.

En el Antiguo Egipto se confiaba en los escribas para mejorar la organización de todos los procesos de producción. Los registros que mantenían los escribas permitían mejorar la eficiencia asegurando la continuidad y la mejora de las actividades económicas, del mismo modo que posteriormente harían los contables y los ingenieros en la industria de la consultoría para las corporaciones. Al fin y al cabo, la expansión del capitalismo estadounidense en el siglo XX ha sido frecuentemente comparada con una expansión imperial, y las grandes consultoras han tenido un papel muy importante en su articulación global. Junto con los ingenieros, los sumos sacerdotes y los dignatarios más cualificados, los escribas constituían la “intelligentsia” del Antiguo Egipto y ocupaban un lugar destacado en la escala social, gozando de gran reconocimiento. Liberados del trabajo físico, los escribas cuidaban mucho su aspecto exterior y su indumentaria.

Los escribas eran muy conscientes de su alto estatus profesional y guardaban celosamente sus secretos. Eran consejeros que daban las mejores recomendaciones, controlaban los resultados y registraban los datos relevantes. Otros trabajadores acudían a ellos para obtener ayuda de todo tipo, desde negociar contratos legales hasta simplemente redactar cartas. Finalmente, el trabajo de los escribas tenía las mismas características con las que se forjó la profesión de consultor de gestión: eran reconocidos por ser trabajadores incansables, pacientes y organizadores eficientes de complejas operaciones en el día a día de la sociedad. Constituían una red de profesionales bien formados que contribuyeron al avance de su cultura en la Antigüedad clásica para civilizar todo el Mediterráneo. La historia de la humanidad está en deuda con ellos por haber contribuido a dejar abundante documentación, desde informes rutinarios hasta textos de gran poder explicativo.

Sobre el Autor: Pedro Martín

Analista de Estrategia y Operaciones | Socio de Consultoría, colaborador de la Red UNESCO de Estudios Afroiberoamericanos | Formación en las áreas de Ingeniería TICs, Administración y Relaciones Internacionales | Consulting Practice: Cultura Digital e Identidad Competitiva en la Sociedad de la Información y el Conocimiento